miércoles, 28 de enero de 2009

ESE MOMENTO

Ahí me dio un poco de miedo. Porque como buena argentina que soy, para mi todo lo que brilla es oro con cianuro. Para colmo, me dice que vivía en un edificio en el que sólo vivía él. El resto, oficinas. Me imagine corriendo de ese monstro de 1.80 que me perseguía con una motosierra entre prácticos muebles de ikea. Y nadie iba a escuchar mis gritos de auxilio. Y le pregunte si tenia una motosierra. Y se asustó un poco.

No se qué me despertó. Probablemente el olor a café recién hecho. Estaba ahí, mirándome como dormía. Lo que en otro momento podría haber sido bastante perturbador, fue tierno. Pero seguí durmiendo, no hay café ni ternura que le gane a mi pachorra.
No se en que momento empezó el piano. Lo veía de costado, contra la luz furiosa de una berlinesa mañana de sol. No se cuanto tiempo me pase mirándolo. No se cuando se dio cuenta que lo miraba. No se cuantos clichés se me pasaron por la cabeza, y me sorprendí pensando que en realidad son todos hermosos. Pero sólo si le pasan a uno.

3 comentarios:

  1. enanaaaaaaaaaa..........q lindo!!bueno...espero q esta bella histria continuee...muy interesante....=) me pongo muy contenta x vosss........besotes!!!

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  2. Cuantas miradas perdimos para ver solo una, en el momento indicado y decirle "Dejate de joder que tengo sueño, no me mires con cara de maniatico"

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